No soporta el dolor y lo niega.Decide que no existe.

domingo, noviembre 27

Invisible, inadvertido, inexistente.

Ahora cree que no lo ve nadie, que nadie oye sus pasos al andar, que nadie escucha su voz al hablar, que nadie siente su frío cuerpo cuando están o pasan junto a él.

No tiene ninguna motivación, no sabe qué hace aquí, no sabe qué hizo ayer, no qué hará mañana, si me apuráis incluso, tampoco sabe si llegará mañana.

Cree que esto va aquí, que aquello va allá, que eso se hace así, que debería de estar en otra parte, que nada es así.

Solo la recuerda a ella, solo la recuerda a ella, solo la recuerda a ella, solo la recuerda a ella, solo la recuerda a ella, solo la recuerda a ella, solo la recuerda a ella, solo la recuerda a ella, solo la recuerda a ella, solo la recuerda a ella, solo la recuerda a ella.

miércoles, noviembre 9

Casi.

Nuestro pequeño Tim pensaba que ya había dejado cada asunto en su lugar, que ahora sí empezaba a vivir como realmente él quería. Ya habían pasado dos meses desde que comenzó aquel largo camino al que pensaba dedicar toda su vida, y hasta este mismo momento todo iba bien, apenas algún sobresalto sin la más mínima importancia que no haría que Tim cambiase de idea.  Pero como bien pensaba nuestro pequeño gran protagonista, el trabajo no lo es todo en la vida. No quería engañarse, de todos modos el trabajo no dejaba de ser importante, pero el valora mejor las "otras pequeñas cosas".

Lo conozco bien y os lo puedo afirmar, está fatal. Ahora piensa que se equivoca constantemente, creo que lleva razón, pues como él me ha dicho muchas veces, este mundo no es para él.

miércoles, agosto 10

Desde el principio.

Todo esto para Tim no era nuevo, pues ya le ocurría de vez en cuando desde hace un par de años. Tim tenía el desgraciado don de saber con una certeza casi del cien por cien lo que ocurriría en un futuro muy lejano.

Al principio sus viejos amigos no le creían, pensaban que todo era pura casualidad mezclada con un poco de suerte, al fin y al cabo, las probabilidades son cincuenta contra cincuenta. Pero al ver que nunca fallaba, empezaron a tener envidia (es normal, ¿quien no querría adivinar el futuro?).

En cambio, a Tim siempre le disgustó ese "don maldito". Y es normal, si ya sabía que lo iba a pasar, ¿de qué le serviría cada acción que hiciese?. Nada condicionaba a nada, aquello pasaba porque sí, porque tenía que pasar, era necesario y nadie podía hacer nada por cambiar.

De este modo llegaron las mayores decepciones en la vida de Tim, no veía por qué levantarse, hacer esto u hacer lo otro, si de todos modos nada cambiaría aquellos trágicos finales. De todos aquellos, solo uno fue bueno, pero intrascendente.

Él me ha contado que esos tiempos empiezan a volver, ya ocurrió algo la semana pasada, y ayer. No son malos, pero tampoco indican algo bueno. Todo esto lo pone nervioso y lo único que puede hacer es o bien no hacer nada, o al caminar no pisar la baldosa equivocada.